miércoles, 12 de enero de 2011

“Las Virtudes del Amor da Vida a la misma muerte”


Había once médicos que sanaban mil enfermedades sin ninguna medicina convencional y tampoco eran titulados por la gente de este mundo, ya que fueron titulados y reconocidos por la sabiduría divina y suprema del Universo y la Madre Naturaleza; ellos eran llamados: el Amor, la Vida, la Paciencia, la Esperanza, la Paz, la Alegría, la Bondad, el Valor, la Honestidad, la Humildad y el Dominio Propio; ellos fueron invitados a una conferencia gratuita en un estadio muy reconocido a nivel mundial en EE.UU. para toda clase de personas con minusvalidez, desahuciados  y con enfermedades incurables físicas y mentales.
El día de la conferencia se encontraban personas de muchas enfermedades y de diversas creencias entre ellos: científicos, políticos, militares, médicos, analfabetos, maestros, escépticos, agnósticos, curas, pastores, reverendos, cardenales, ateos, etc.
El médico llamado Amor empezó la conferencia y dijo: Este es el ultimo país que hoy recorremos para dejarles una de las mejores herencias que el Universo y la Madre Naturaleza nos dio que es “Vida y en abundancia” luego le dio la palabra a la paciencia y ella dijo: Nosotros hemos visitado a todas las naciones para dejarles una de las mejores herencias que el Universo y la Madre Naturaleza nos dio que es “Esperanza en abundancia” luego le dio la palabra a la Paz y ella dijo: nosotros estamos aquí para dejarles una de las mejores herencias que el Universo y la Madre Naturaleza nos dio que es: “Alegría en abundancia” luego le dio la palabra a la Bondad y ella dijo: nosotros hemos llegado hasta aquí  para dejarles una de las mejores herencias que el Universo y la Madre Naturaleza nos dio que es “Valor en abundancia” luego le dio la palabra a la Honestidad y ella dijo: nosotros hemos recorrido todo el mundo para dejarles una de las mejores herencias que es la “Humildad y en abundancia” luego le dio la palabra a Dominio Propio y la Humildad le dijo: esta vez yo hablare y ella dijo: hemos recorrido mar y cielo para dejarles las mejores de las mejores herencias,  ella se paró y pidió aplausos muy fuertes para “el Amor, la paciencia, la Paz, la Bondad, la Honestidad y el Dominio Propio”. Todo el público se paró con lágrimas en los ojos, aplaudieron y se abrazaron unos a otros. Ese día todos fueron sanados de sus dolencias y enfermedades, porque se habían cobrado las once riquezas que el Universo y la Madre Naturaleza dejo gratuitamente para que ellos también recorran todo el mundo; repartiendo esa gran herencia de Amor, Vida, Paciencia, Esperanza, Paz, Alegría, Bondad, Valor, Honestidad, Humildad y Dominio Propio.